Iris o lirios: tipos, clasificación, rizomatosos y bulbosos

Iris spuria, florecida en plena primavera

Iris spuria, florecida en plena primavera

Los Iris o lirios forman un amplio grupo de plantas herbáceas perennes muy apreciadas en jardinería por la belleza y diversidad de sus flores. Existen numerosas especies, híbridos y cultivares, con diferentes tamaños, colores y épocas de floración.

Una de las formas más prácticas de comenzar a conocerlos es distinguir entre dos grandes grupos según sus órganos subterráneos: los Iris rizomatosos y los Iris bulbosos. A partir de esta primera división encontramos diferentes tipos de Iris, con características y necesidades de cultivo particulares.

A continuación veremos cómo se clasifican y cuáles son sus principales diferencias.

Los Iris se dividen en 2 grandes grupos:

1- Rizomatosos

2- Bulbosos

1. Iris rizomatosos: barbados, no barbados (lampiños) y crestados

1- Iris barbados: se caracterizan por presentar una franja de pelos, conocida como “barba”, sobre los sépalos o piezas florales inferiores. Es uno de los grupos más conocidos y cultivados de Iris y comprende numerosas especies, híbridos y cultivares.

Según su altura, los Iris barbados se agrupan en diferentes categorías, desde los enanos hasta los altos, que pueden superar los 70 cm. Prefieren una ubicación soleada y suelos bien drenados; los rizomas deben plantarse superficialmente, evitando que queden enterrados en exceso.

Entre los Iris barbados encontramos especies como Iris pallida y numerosos híbridos de jardín relacionados tradicionalmente con Iris germanica.

Iris barbado (Iris germanica). Detalle de la característica “barba” formada por pelos sobre los sépalos. Ejemplar de nuestro jardín.
Iris barbado (Iris germanica). Detalle de la característica “barba” formada por pelos sobre los sépalos. Ejemplar de nuestro jardín.

 

2- Iris lampiños o no barbados: se caracterizan por no presentar la característica “barba” o franja de pelos sobre los sépalos que poseen los Iris barbados.

Dentro de este amplio grupo encontramos diferentes tipos de Iris, entre ellos los Iris sibirica, los Iris spuria, los Iris japoneses (Iris ensata e Iris laevigata) y los Iris de la Costa del Pacífico, entre otros.

Sus necesidades de cultivo varían según la especie: algunos toleran o prefieren suelos más húmedos, mientras que otros se desarrollan mejor en terrenos bien drenados.

estanque con Iris pseudacorus florecidos en la primavera
Estanque con Iris pseudacorus florecidos en la primavera en el Jardí Botànic Històric de Barcelona

 

3- Iris crestados: se caracterizan por presentar una cresta elevada sobre los sépalos, en lugar de la característica “barba” de pelos de los Iris barbados. Dentro de este grupo se encuentran especies como Iris cristata e Iris japonica. Generalmente se desarrollan mediante rizomas y sus necesidades de cultivo varían según la especie.

Los Iris rizomatosos poseen rizomas, tallos subterráneos engrosados que almacenan reservas y permiten a la planta extenderse y formar nuevas matas. Sus hojas suelen ser alargadas, planas y con forma de espada, y generalmente se disponen en forma de abanico desde la base de la planta.

 

2. Iris bulbosos: Juno, Reticulata y Xiphium

1- Iris Juno: este grupo comprende Iris bulbosos originarios principalmente de Asia Central y Oriente Medio. Se caracterizan por poseer raíces carnosas y persistentes, además del bulbo. Sus flores son muy ornamentales y muchas especies requieren un cultivo cuidadoso, con buen drenaje y un período relativamente seco durante el reposo estival.

2- Iris Reticulata: son Iris bulbosos de pequeño porte, originarios principalmente de Asia occidental y el Cáucaso. Se destacan por su floración muy temprana, a finales del invierno o comienzos de la primavera. Poseen bulbos recubiertos por una túnica fibrosa, de aspecto reticulado, característica que da nombre al grupo. Prefieren una ubicación soleada y suelos ligeros y bien drenados.

3- Iris xiphium: conocidos también como Iris españoles, son Iris bulbosos originarios principalmente de la península ibérica y otras regiones del Mediterráneo occidental. Se caracterizan por sus flores elegantes y vistosas, muy apreciadas tanto en jardinería como para flor de corte. Prefieren una ubicación soleada y suelos ligeros y bien drenados, evitando especialmente el exceso de humedad durante el período de reposo.

Los Iris bulbosos poseen bulbos como órganos de reserva, que les permiten almacenar nutrientes y atravesar los períodos de reposo. Sus hojas suelen ser alargadas y estrechas, y nacen desde la base de la planta. A diferencia de los Iris rizomatosos, se desarrollan a partir de bulbos y no de rizomas.

Los Iris como flores de corte

Una ventaja adicional de cultivar Iris en el jardín es poder disfrutar de sus flores también dentro de casa. Muchas variedades resultan excelentes como flores de corte y, cuando las matas están bien establecidas y producen numerosas varas florales, podemos cortar algunas para realizar arreglos y decorar nuestros ambientes.

En mi experiencia, este es uno de los pequeños placeres de cultivar nuestras propias flores: disfrutarlas en el jardín y también llevar una parte de él al interior de casa.

Mi experiencia cultivando Iris en el jardín

Los Iris de nuestro jardín llevan varios años cultivados en el mismo sector y, con el tiempo, se han multiplicado hasta formar matas cada vez más grandes. Esta facilidad para extenderse mediante sus rizomas es una de las características que más he podido observar en su cultivo.

Mata de Iris germanica en flor cultivada en nuestro jardín en primavera
Iris germanica en nuestro jardín. Con los años, los rizomas se han multiplicado hasta formar una mata cada vez más extensa

Cuando las matas se vuelven demasiado densas, podemos dividir los rizomas y replantarlos en otros sectores del jardín. De esta manera no solo renovamos la planta, sino que también podemos obtener nuevos ejemplares a partir de una mata original.

Otra observación interesante ha sido la influencia de la ubicación. Los ejemplares que están ubicados a pleno sol producen una floración mucho más abundante, mientras que aquellos cultivados en lugares más sombreados desarrollan abundante follaje, pero florecen considerablemente menos.

Después de varios años cultivándolos, los Iris se han convertido en una de esas plantas que anuncian la llegada de la primavera en nuestro jardín: primero aparecen las varas y los botones florales y, en poco tiempo, la mata se llena de flores azules y violetas.

 

Para mayor info sobre los Iris te recomendamos el siguiente post: Los Iris o Lirios, características y necesidades de cultivo

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