El jardín japonés de Buenos Aires

Torii, puentes zigzag y curvo junto al lago del jardín japonés de Buenos Aires

Desirée Galizia

Si te gusta disfrutar del aire libre, los espacios verdes y la belleza natural, este es un lugar que tenés que conocer en tu visita a Buenos Aires. 

Se trata del Jardín Japonés, el más grande de su tipo de todo el continente. Fue inaugurado en mayo de 1967, con motivo de la visita del entonces heredero del trono imperial, príncipe Akihito y su esposa Michiko. Se ubica en la zona de los bosques de Palermo, frente al Rosedal. 

Este hermoso espacio es una emulación de los parques típicos de japoneses del tipo zen, pensados como lugares destinados a la contemplación y a la meditación. Formado por característicos puentes, lagos, islas y cascadas, este parque es un oasis de silencio en medio de la tumultuosa ciudad.

En tu recorrido por el parque descubrirás una gran torre: se trata de un farol de piedra tradicional japonés. Fue obsequiado al país con motivo de los 150 años de la Revolución de Mayo y en torno a él, más tarde, se fundaría el jardín. 

El jardín es sí mismo es una representación de Japón, tanto de su cultura como de su geografía. Su estructura, así como la presencia de rocas en las márgenes de los lagos, hace referencia al carácter insular del país, mientras que sus puentes esconden un interesante simbolismo. Su conocido puente curvo, difícil de transitar pues conduce a la isla de los dioses y los tesoros, y el puente en forma de zigzag, que representa a su vez la toma de decisiones por las que todos debemos pasar a lo largo de nuestras vidas. Estos puentes permiten cruzar los lagos, en cuyas aguas de poca profundidad pueden admirarse coloridas y grandes carpas del tipo koi, llamativos peces color naranja que pueden ser alimentados por los visitantes.

Hermoso para visitar en cualquier época del año, posee numerosas especies de árboles y flores, lo que le otorga un gran colorido y una armonía muy especial. Enormes caminos coronados con Azaleas, así como la hermosa hoja del Ginkgo biloba y los cerezos Sakura, que representan la felicidad efímera y la fugacidad de la vida e invitan a la contemplación. También se pueden apreciar pinos, bambúes y diversas plantas japonesas.


Además  de las bellezas naturales, el parque posee varias instalaciones:

-Un vivero con una interesante variedad de bonsáis, kokedamas, orquídeas y los típicos faroles de cemento.

-Un restaurant que se especializa en sushi y una tradicional casa de té emplazados en una vistosa pagoda.

-Un centro cultural con exposición de elementos de la cultura japonesa y una sala de lectura.

-Una tienda de artesanías típicas japonesas donde se pueden adquirir productos típicos como origamis.

La entrada al jardín japonés es arancelada pero se pueden disfrutar de visitas guiadas gratuitas, y también hay días de entrada sin cargo para residentes argentinos presentando dni.

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