Diseño y mantenimiento de una cortina rompe-vientos

cerco de Cupressus

 

Cupressus sempervirens

 

Al diseñar o proyectar una cortina, deben tenerse en cuenta:

 

  1.  Altura: que puede alcanzar, es un factor importante , ya que la protección es proporcional a aquella. Por lo tanto, la elección de las especies a usarse deberá realizarse teniendo en cuenta la altura que pueden alcanzar.
  2.  Distancia: no debe ser menor a 10-12 veces la altura, para que el área resguardada sea rectangular. Si esta relación es menor, la superficie protegida será aproximadamente triangular, siendo la cortina la base del triángulo.
  3.  Ancho: es conveniente que el ancho en metros sea igual a la altura máxima que alcanzarán las plantas.
  4.  Espesor: está determinado por el número de hileras de árboles elegidos que permitan lograr el ancho calculado, ej: el ancho de 20 m. puede obtenerse con un espesor de 4 hileras de árboles cuyas copas midan unos 5 m. de diámetro o con 8 hileras de plantas de 2,5 m. de diámetro.
  5.  Densidad: depende del tipo del follaje , persistente o caduco, de coníferas o de latifoliadas. Seleccionando el espesor y la densidad, se pueden lograr cortinas densas o semipermeables. Las densas logran una mayor reducción den la velocidad del viento, pero el efecto protector llega a distancias menores U ( hasta 15 veces la altura) y además se producen turbulencias indeseables dentro de la zona protegida.

 

El diseño correcto de una cortina requiere tener en cuenta la dirección, la intensidad y la estacionalidad de los vientos dominantes, el tamaño de las superficies a proteger, las distancias a los edificios, el efecto que puede hacer el sombreado sobre los mismos y elegir muy cuidadosamente las especies, teniendo en cuenta la experiencia existente en cada zona.

 

Mantenimiento necesario:

 

Las plantas muy esparcidas requieren mucho más trabajo para controlar las malezas, un período más largo para producir una protección efectiva, etc.

 

Es conveniente que en el momento de plantación se haga un buen riego, el que se repetirá cuando sea necesario. Asimismo es recomendable que se fertilice y se proteja el suelo con un acolchado o mulching alrededor de cada especie, con la cual la cortina se establecerá mucho más rápido.

 

El manejo de una cortina, ya lograda consiste sobre todo en reemplazar las plantas débiles, enfermas o muertas, ralear cuando el espesor sea excesivo y proteger a las coníferas que son las que determinan la longevidad de estas.

 

Especies más adecuadas para diseñar una cortina rompe-vientos o protectora

 

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